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DESNUDANDO LA MÚSICA: The B-52’s, benditos alienígenas

Nuestra idolatrada Kate Pierson, voz y teclados de la banda The B-52’s acaba de cumplir setenta años. Recuerdo perfectamente cómo me fascinó oír el primer tema del grupo, Rock Lobster, cuando una servidora contaba solamente seis años de edad. Por si son admiradores de Oscar Wilde no hagan mucho caso de su frase uno nunca debe fiarse de una mujer que le dice a uno su verdadera edad. Una mujer capaz de decir eso ¡es capaz de decirlo todo! O si lo hacen, que sea para tener en cuenta que contaré, todo, todo, lo que mi inquietud musical me haga descubrir de mis pasiones. Espero, pues, sigan leyendo nuestro homenaje a esta banda singular.

En 1976, en Georgia (de USA, no de la exrepública soviética) coincidían en una jam session Fred Schneider (cantante), Kate Pierson (voz y teclado) los hermanos Wilson, Cindy (voz) y Ricky (guitarra) y Keith Strickland (batería). Comprobaron que sus avenencias iban más allá, confluyendo en su pasión por la extravagancia y los ritmos de la década de los ’50, como el rock  y el surf. En un época en la que en punk comenzaba su declive, estos muchachos cuyo propósito era el puro divertimento (se definían como una estrafalaria banda de música de baile) no imaginaban que se convertirían con sus dos primeros discos en una de las piedras angulares del movimiento new wave.

En 1978, la banda logra lanzar al mercado el single Rock Lobster gracias a que el dueño de la discográfica DB Records era su colega. Tanto este tema como la cara B, 52 girls, es acogido con entusiasmo por el mundillo underground, llegando a vender más de 2.000 copias prácticamente por el boca a boca a boca. Las discográficas ponen sus codiciosos ojos en ellos y fichan por Warner.

Un año más tarde debutan oficialmente con el disco homónimo, en el que aparecen ambas canciones, así como otras reconocibles como Planet Claire, 6060-842 o Dance this mess around. Incluso se atreven con un cover del famoso Downtown de Petula Clark.

Enseguida arrasan dentro y fuera de sus fronteras, con su particular sello. Rock Lobster representa la esencia del grupo: letras divertidas y sin sentido, excepto el del humor, estilo surf, rock, punk, el característico teclado Hammon o Farfisa de Pierson y los agudos coros y gorgoritos femeninos. A sus sonidos le acompañan toda una performance, esa vestimenta particular de colores chillones y pasada de moda (la suelen comprar en tiendas y mercados de segunda mano). Kate y Cindy lucen pelucas que causaron furor en los años 60, conocidas en el sur de Estados Unidos como beehive, por parecerse a una colmena, o B52, por su similitud con el morro del bombardero del mismo nombre. El peinado lo volvería a poner de moda hace relativamente poco la divina Amy Winehouse.

Punto y aparte merece la (infravalorada) guitarra de Ricky Wilson. Escogió como marca Mosrite, la favorita de los grupos surf rock (también de Johnny Ramone), a la que modificó quitándole dos cuerdas para lograr el sonido deseado.

Su primer álbum supuso todo un acontecimiento, para algunos un punto de inflexión en la música. El mismísimo John Lennon declaró que era su grupo favorito de la época. De hecho, interesante es ver la influencia mutua entre la banda y el inglés. La formación llegó a afirmar que se había inspirado en Yoko Ono y sus sonidos imposibles. Lennon, por entonces se hallaba retirado desde 1975 para cuidar de su hijo. Cuando escucha la canción que les lanza, le dice a su esposa que ya era su hora  y supuso el regreso de ambos con Double Fantasy (1980). En palabras de Ono, al escuchar a los B-52’s, John dijo que se había dado cuenta de que había llegado mi momento. Así que él pudo grabar un álbum a medias conmigo sin que nos criticaran como lo habían hecho hasta entonces. Posterior es la polémica con Don’t worry del disco Whammy, que tuvieron que sustituir por Moon 83. El tema en el que se basaba era Don’t worry, Kyoko, dedicada a su hija, a la que su marido secuestró con 8 años, durante el proceso de divorcio, y con la que no se volvió a encontrar hasta pasados casi medio siglo.

En 1980 aparece el segundo LP, Wild Planet. Seguía la misma línea, para muchos desgastada, pero es que ellos nunca intentaron hacer algo distinto. Las ventas fueron aún mayores, obteniendo disco de oro y entrando en el número 20 de la lista Billboard gracias a temas como Private Idaho (incluido por Gus Van Sant en su film ya de culto Mi Idaho privado), Give me back my man o Devil in my car.

A continuación lanzan dos EP fallidos Party Mix! (1981) y Mesopotamia (1982), este último producido por el líder de Talking Heads, David Byrne, con sus ya emblemáticos temas, en versiones aun más bailongas. Tras estos fracasos publican el ya nombrado Whammy! en 1983. Con un giro hacia sonidos más electrónicos y siendo el primero en el que cantan todos los miembros de la banda, volvió a entrar en las listas Billboard. Sus mejores canciones, Legal Tender o Song for a future generation.

Durante el proceso de grabación Ricky Wilson vive su particular calvario; diagnosticado de SIDA, decide no comunicárselo ni a familia ni a amigos para no preocuparles. De hecho, participa durante todo el proceso de grabación del siguiente LP, Boucing off the satellites (1986) aunque fallece un año antes de su lanzamiento. Dejando devastado al grupo, especialmente a su hermana, con quien le unía una extraña relación, sin apenas promoción y sin gira, el disco apenas tiene éxito. La banda se encuentra en el dique seco durante tres años, parecía ser su final hasta que en 1989 graban Cosmic Thing, una estupenda vuelta en la que encontramos Love Shack. Este tema, junto a Rock Lobster aparece en la lista de las 500 mejores canciones de todas las épocas de la revista Rolling Stone. Se aúpan al top de las listas de Australia, alcanzando el cuarto puesto en su país y el octavo en Gran Bretaña. Ha conseguido ser cuatro veces disco de platino. Además del ya mencionado tema principal son destacables Channel Z  o Roam.

Tras ello, Cindy Wilson abandona la banda de forma amistosa. El resto de integrantes todavía sacarían un último trabajo, Good stuff (1992), de menor relevancia, aunque fue optó al Grammy como mejor álbum de música alternativa.

Antes de la disolución participan en la banda sonora de la película Los Picapiedra, donde ellos mismos realizan un cameo como formación.

Continúan su andadura musical en solitario. Fred Schneider publica álbumes por su cuenta y funda su propia banda, The Superions. Por su parte, Kate Pierson realiza colaboraciones de excepción con grandes como Iggy Pop o R.E.M. Sublimes son respectivamente, Candy y Shiny happy people. En 2015 publica su primer disco como solista (ahí, con 67 años… es pa’ quererla…), Guitars and microphones. Su single, Mister sister, fue tema de la semana en nuestro blog.

En 2008 la banda se volvió a reunir (incluida Cindy Wilson) para publicar Funplex. Previamente lo habían hecho para colaborar en proyectos como el True Colors de Cyndi Lauper, para la visibilizacion del colectivo LGTB.

Para terminar, no podemos resistirnos a su primer single, ese arrebato de locura, ritmo y buen rollo a raudales que es Rock Lobster. Les dejamos con este homenaje a las langostas. Disfruten.

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Concha Gallén

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