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5 CANCIONES de 1993

25 años no son nada. Cargados de nostalgia retrocedemos un cuarto de siglo en el tiempo y nos trasladamos hasta 1993 para recuperar algunos de los temas que más nos impactaron en aquel fructífero ejercicio musical. 5 CANCIONES que hemos tarareado infinidad de veces y que han envejecido con clase como muestra de una sobresaliente década de la que, evidentemente, podríamos extraer miles de apetecibles propuestas. En esta ocasión nos quedamos con cinco ejemplos de calidad musical a la par que capilar. Disfruten.

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1. LOSER (Beck)

Loser, uno de los grandes himnos alternativos de la década de los noventa fue inicialmente publicada como el segundo single oficial del estadounidense Beck a través del sello discográfico independiente Bong Load Custom Records, aunque sería relanzada en su tercer álbum, Mellow Gold (1994), el trabajo que le convirtió en un fenómeno de masas, tras sonar incesantemente en las emisoras de radio alternativas y universitarias del área de Los Ángeles y el consiguiente fichaje del talentoso multiinstrumentista por Geffen Records. Una canción redonda, con versos en castellano (soy un perdedor) que fue compuesta y grabada en menos de seis horas y que representa como pocas a una generación de jóvenes perdedores. Influenciada por ritmos folk, blues y hip hop, estamos sin duda ante un tema icónico repleto de matices instrumentales y samplers que lo hacen único. Un paseo nostálgico por los primeros años de una década irrepetible musicalmente hablando. Grande.

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2. CANNONBALL (The Breeders)

Una de las mejores canciones de los noventa venía firmada por la ex bajista de los PixiesKim Deal y su imprescindible banda The Breeders, de vuelta este año con nuevo disco. Titulada originalmente Grunggae, ya que Deal creía que sonaba como una combinación de grunge reggae, el tema fue incluido en el segundo álbum del grupo, Last Splash (1993) bajo el nombre de Cannonball y se convirtió rápidamente en uno de los himnos ineludibles del rock alternativo de hace dos décadas. El mundo de la publicidad también se hizo eco del éxito y la canción fue utilizada en los anuncios de Nissan y en los trailers promocionales de la película South Park, además de apariciones en otros muchos largometrajes y series. Con uno de los mejores arranques que se recuerdan y un ritmo plagado de riffs guitarreros, el tema tiene una estructura poco convencional pero altamente infecciosa: desde los chequeos del micrófono y los inquietantes coros a la curiosa percusión y el imprescindible bajo que cabalga a través de los tres minutos del corte. Fiereza y dulzura perfectamente ensambladas en una canción ideal para subir el volumen de los altavoces al máximo y disfrutar de un sonido que ha envejecido divinamente y que marcó una gloriosa época.

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3. RUNAWAY TRAIN (Soul Asylum)

Un tema clásico del rock alternativo de los noventa y ganador de un premio Grammy en 1994, Runaway Train disparó la popularidad de la banda Soul Asylum cuando cumplían su primera década sobre los escenarios, tras el escaso éxito comercial de sus anteriores trabajos. Al amparo de la metáfora ferroviaria del tren como vía de escape, runaway train, never comin’ back / runaway train, tearin’ up the track / runaway train, burnin’ in my veins / I run away but it always seems the same, los de Minnesota  se centraron en el espinoso tema de la violencia y el abuso infantil, plasmando en el videoclip de la canción fotografías de niños y adolescentes desaparecidos en la vida real bajo circunstancias trágicas. Gracias a su director, Tony Kaye (que había trabajado con Johnny Cash y Red Hot Chili Peppers, además de dirigir la magnífica película American History X), el vídeo encumbró a la canción y se convirtió en viral, exhibiéndose en muchos otros países, incluida España, donde pudieron editar sus propias versiones para poder incluir casos reales locales de desaparecidos. En nuestro país, en 1993, fue aprovechado por el periodista Paco Lobatón, dentro de su programa de investigación ¿Quién Sabe Dónde?, precisamente sobre personas desaparecidas, y el tirón de popularidad de la canción alcanzó cotas insospechadas. Un gran one hit wonder para una banda que quizás mereció mejor suerte.

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4. HEART SHAPED BOX (Nirvana)

No marchaban bien las cosas en el hogar de Kurt Cobain y Courtney Love cuando éste escribió esta desgarradora canción inspirada en su amantísima esposa. Corría el año 1992 y en las sesiones de grabación del álbum In Utero (1993), una obsesiva Love le regaló a Cobain una caja con forma de corazón (Heart shaped box) que contenía entre otras cosas la cabeza de una muñeca en su interior. Aunque él siempre afirmó que la inspiración le vino cuando vio un reportaje sobre niños con cáncer, parece ser la relación inestable que mantenía con Courtney Love y la opresión que sentía al respecto lo que le motivó a componer este tema, que ha provocado siempre múltiples interpretaciones. Mediante una afiladísima guitarra que jalona toda la canción, Cobain juega con las metáforas hablando sobre la muerte, la reencarnación y su tormentosa relación amorosa en unos versos incómodos y bellos a la vez, aderezados por un duro videoclip dirigido por el reputado Anton Corbijn. Un rompecabezas que un cuarto de siglo después seguimos diseccionando y una de las canciones imprescindibles para entender la década de los noventa.

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5. I’LL DO IT ANYWAY (The Lemonheads).

El sexto trabajo de los bostonianos The Lemonheads, la infecciosa banda liderada por el carismático Evan Dando, otro de los nombres propios de los noventa, fue sin duda uno de los álbumes que escuché incesantemente hace un cuarto de siglo. Tras el impresionante It’s a shame about Ray (1992), el trío de Boston ofreció un desordenado pero absolutamente infeccioso disco, Come on feel The Lemonheads (1993), una muestra de soleado power pop, exquisitas baladas y urgente punk, plagado de potenciales singles y donde el talento compositivo de Dando volvía a relucir. En este caso con una deliciosa canción pop cien por cien tarareable, I’ll do it anyway, escrita teniendo en mente a la californiana Belinda Carlisle, con la que compartían mánager y que aporta los sublimes coros al tema. Un corte que destapa una vez más la vena melódica del frontman de los Lemonheads y que contiene un pegadizo estribillo powerpopero. Grandes.

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CÉSAR ALONSO

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