Anuncios
Últimos artículos

DESNUDANDO LA MÚSICA: Cyndi Lauper, pasión y compromiso

Cierto que la debilidad hacia nuestros ídolos musicales (o de cualquier tipo), no tiene porque ir obligatoriamente vinculada a la aprobación o aceptación de sus características personales/temperamentales. Al contrario, nuestra mitomanía a veces extiende un tupido velo hacia actitudes que, en el día a día, nos repelerían o rechazaríamos de plano. Si tuviéramos que valorar la música por el carácter y conducta de sus protagonistas, me temo que en muchos casos saldría malparada. Quizá por ello en Velvety  solemos sentir especial debilidad hacia figuras que, además de atraernos por su arte, aprovechan esta vía de expresión para dar voz a causas sociales destinadas a hacer este mundo un poquito más justo. Es el caso que nos ocupa hoy. La neoyorkina Cyndi Lauper es, a la vez que un torbellino de voz y actitud, una de las personalidades más implicadas socialmente desde sus comienzos.

Nacida en 1953 y criada en Queens, desde niña tuvo clara su vocación. Independiente e inquieta, pronto se independizó para buscar su camino personal y profesional. Tras una etapa en Canadá, donde inició estudios en Arte que no llegó a terminar, comienza sus incursiones como vocalista de bandas que no obtuvieron repercusión alguna. A punto estuvo de retirarse del panorama musical antes de alcanzar las mieles del éxito debido a una lesión en las cuerdas vocales. El diagnóstico médico era contundente: no podría volver a cantar. Pero haciendo caso omiso, se sometió a una dura terapia de años con la que logró recuperar toda su plenitud. Es contratada por el grupo Blue Angel, una formación de rockabilly popular en los clubes de Nueva York. Consiguen firmar un disco con Polydor, que obtiene el beneplácito de la crítica pero no así del público. Hastiada y con deudas por una demanda de su exmanager, trabaja como dependienta de una tienda de ropa mientras sigue actuando en pequeños garitos de la ciudad. Afortunadamente allí es descubierta por quien se convertirá en su manager (y pareja), Tom Wolff. Con él consigue su sueño de firmar un álbum en solitario.

Corre el año 1983 y Portrait Records lanza She’s so unusal (un nombre que ni pintado). El resultado es apabullante: sitúa cuatro singles en el top 5 de la lista Billboard, y no era para menos si recordamos las canciones: Girls just want to have fun, Time after time, She Bop y All through the night. Fue la primera cantante hasta el momento en conseguirlo. Las alabanzas y los premios se suceden. Comienza por obtener el premio MTV a mejor video por Girls just want to have fun, y un año más tarde es nominada a seis Grammy, alzándose con dos: mejor nueva artista y mejor grabación. La revista Rolling Stone lo situó entre los 100 mejores discos debut y entre los 500 mejores de todos los tiempos.

Convertida ya en una celebridad, en 1985 participa en la campaña USA for Africa y su famoso single We are the world y compone una de las canciones de la banda sonora de la popular película de los ’80 Los Goonies.

Continúa su particular cuenta personal con la grabación de True Colors (1986), canción por la que es nominada de nuevo a los Grammy, y A night to remember (1989). Con este último coge las riendas de su carrera, hasta entonces sometida a las imposiciones de la discográfica, que la obligaba a cantar temas escritos por otros compositores. Además se convierte en su productora. El single más destacado es el tema I drove all night. La canción fue escrita en principio para Roy Orbison, quien lo grabó en 1987, pero no fue hasta 1992, en una edición póstuma, cuando vio la luz. De nuevo lograba entrar en las nominaciones a los Grammy por su interpretación.

Mientras en Estados Unidos el disco no tuvo gran impacto comercial, si lo hizo en el resto del mundo, que fue recorrida por la intérprete en una gira que llegó hasta África y Asia.

En 1990 participa en la puesta en escena en Berlín del aclamado The Wall de Pink Floyd, así como en un tributo a John Lennon en Liverpool. Amiga de Yoko Ono, también participó en el proyecto de Sean Lennon, The Peace Choir, interpretando el tema Give Peace a Chance.

Con la publicación de Hat Full of Stars (1993), Lauper da rienda suelta a su lado más comprometido. Ya había dejado claro su carácter humanitario y filantrópico en True Colors, destinando los beneficios de la canción a la comunidad LGBT (años más tarde creará la Fundación True Colors, en la misma línea de visibilización/nornalización de la homosexualidad. Aunque deberíamos remontarnos a su primer éxito. Girls just want to have fun había sido concebida por su creador como un tema sobre seducción femenina desde la perspectiva masculina. La cantante modificó su sentido para adaptarlo a la reivindicación del feminismo, de la libertad de las mujeres para divertirse con sus amigas sin motivaciones sexuales de por medio. En el álbum Hat Full of Stars se tocan temas tan delicados como la violencia doméstica, la homofobia o el racismo. Continúa por la misma senda con el disco Sisters of Avalon (1996), acogido con admiración por la comunidad gay.

Tras este sonido más dance retoma sus raíces pop con Shine I at last (2001), experimentando luego con otros géneros, como el jazz en At last (2003) o Detour (2016), en el que versiona clásicos del country. Y es que con esa voz se puede todo.

Aunque nunca abandona la música, también da rienda suelta a su pasión por el cine. Ha participado en películas con actores como Michael J. Fox, Jeff Goldblum, Chistopher Walken o Mathew Broderick entre otros. Su mayor éxito fue su papel en la serie Loco por tí, que le valió un premio Emmy en 1995.

Tampoco el mundo de los escenarios se le ha resistido. En 2013 ganó el premio Tony por la composición de la banda sonora del musical Kinky Boots. Se convertía en la primera mujer lo conseguía en solitario.

50 millones de discos vendidos la avalan. También su cercanía. En el año 2011, en el aeropuerto de Buenos Aires, ante una oleada de cancelaciones de vuelos, deleitó a los desesperados pasajeros con una improvisada performance de su tema Girls just want to have fun. Por cierto, este video no se ha librado de las leyendas urbanas. Si se paran en el minuto 3.26 podrán observan la aparición de una muñeca que muchos identican con verdadera Annabelle, la inquietante protagonista del fenómeno paranormal famoso desde la película Expediente Warren. Juzguen ustedes mismos (avisamos de que el supuesto original es un muñeco de trapo con ningún parecido a la muñeca de cerámica).

De momento y para terminar, nos quedamos con una de sus interpretaciones más sentidas. El maravilloso tema I drove all night, en el que da vía libre a sus registros más agudos, más propios de una soprano que de una diva del pop. Disfruten.

Concha Gallén

SÍGUENOS EN FACEBOOK

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: