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5 CANCIONES de Wire

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Continuamos repasando la trayectoria de Wire, la banda británica cuya alargada sombra nos sigue cobijando cuarenta años después de su imprescindible debut, Pink flag (1977), con algunos de los temas que más adoramos en Velvety. Evidentemente nos hemos decantado por la primera época del grupo, entre 1977 y 1979, cuando los londinenses editaron sus tres primeros álbumes, Pink flag (1977), Chairs missing (1978) y 154 (1979), imprescindibles trabajos para todos los amantes del buen punk. 5 CANCIONES de escucha obligada para introducirse en el peculiar sonido de la banda de Londres o bien para recordar uno de los motivos por los que amamos con pasión la música, El viernes repasaremos el sonido actual de Wire, que ha adelantado ya un tema de su decimoquinto álbum, Silver/Lead (2017), en la calle el próximo mes de abril. Mientras tanto, disfruten con estas pinceladas de un grupo que merece sin duda todas las revisiones posibles.

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1. THREE GIRL RHUMBA (1977)

Uno de los álbumes que nos llevaríamos sin duda a una isla desierta y que en diciembre cumplirá 40 años, Pink Flag (1977), destacaba sobre todo por su minimalismo bien canalizado. Un disco de art rock con un envoltorio punk que te deja sin habla a la primera escucha y que sin embargo no tuvo excesivas ventas, a pesar de las excelentes críticas que siempre ha cosechado. 21 canciones en 35 minutos conformando un trabajo que hace de la sencillez una virtud y sobrado de potenciales singles. Uno de los más célebres, Three girl rhumba, abre nuestra lista de hoy a lo grande. Un riff memorable (plagiado descaradamente por sus compatriotas Elastica en los noventa) y un infeccioso ritmo son la base de una abstracta pero efectiva letra (think of a number, divide it by two, something is nothing, nothing is nothing), perfecta para ser tarareada hasta la saciedad, sobre todo su parte final: now you ain’t got a number / you just wanna rhumba / and there ain’t no way, you’re gonna go under / go under, go under, go under! Un minuto y veinte segundos de canción que encierran mucho más de lo que parece pero que condensan en tan breve lapso de tiempo el talento de una banda siempre innovadora.

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2. OUTDOOR MINER (1978)

¿La canción pop perfecta? Si me lo preguntan a mi, indudablemente sí. Curiosamente de uno de los mejores grupos punk de la historia nace esta delicadeza pop en estado puro, perteneciente a su segundo álbum Chairs Missing (1978) y aunque, éxito menor en cuanto a posición en listas de éxitos, otra de mis canciones favoritas de todos los tiempos. En este caso el tema se centra en un incómodo insecto, el minador de hojas, una adorable larva de mosca que se come ávidamente la clorofila de nuestras plantas. En cualquier caso, puede que a priori las andanzas de un gourmet de la clorofila no interesen a muchos, pero dejarse llevar por la magia de esta canción, de perfecta instrumentación y ritmo, es algo que se antoja tremendamente placentero. Un tema originalmente corto (1 minuto y 45 segundos) al que la compañía de discos vio potencial éxito y motivó el encargo a la banda para que lo alargara, algo que lograron añadiendo un verso y un sublime solo de piano a cargo del productor Mike Thorne.  Revisada posteriormente por grupos como LushFlying Saucer Attack o Luna y hasta protagonista de un disco entero de tributo, es indudable que nos encontramos ante una inapelable muestra de caviar en estado puro.

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3. DOT DASH (1978)

Lanzada en junio de 1978, Dot Dash llena el hueco existente entre los dos primeros álbumes de Wire. Añadida a posteriori como bonus track de Pink flag, los londinenses renegaron de su inclusión en tan magnífica lista de canciones al considerar que se salia del espíritu original de la grabación de su disco de debut. Bendito descarte para uno de los mejores temas de la banda británica, que marca una interesante línea entre dos discos tan diferentes y muestra a la perfección en lo que Wire estaba trabajando durante los meses que transcurrieron entre los LPs. Cargada de sensibilidad pop y con un estribillo tremendamente pegadizo, este single de los británicos, con otra maravillosa cara B, Options R, permite mil escuchas y tarareos sin cansarse. Tan sólo un minuto y veinte segundos energéticos a más no poder y otro de los temas que no debe faltar en un recopilatorio del grupo.

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4. I AM THE FLY (1978)

Una inquietante introducción guitarrera en este tema da paso a una de las canciones más extrañas pero a la vez más hipnóticas de la banda londinense. En su segundo trabajo, Chairs missing (1978), los británicos comenzaron a adoptar más riesgos en su sonido y dar pasos hacia territorios instrumentales y atmosféricos aún por explorar. Manteniendo la inconfundible voz de Colin Newman y el mismo enfoque expresionista que continuaba evitando con rigor las estructuras convencionales del pop y del punk, los londinenses facturaron lo que para muchos es su mejor trabajo. Otro álbum plagado de notables temas del que rescatamos uno de los más aclamados. I am the fly es otra muestra más de la originalidad de los británicos. Un tema con una inusual cadencia que tiene en su elaborada letra otro de sus baluartes, sobre todo para las personas que disfruten irritando a los demás (the fly in the ointment) y que el bueno de Colin canta siempre en directo con un tono burlesco. Y muy destacables sobre todo las distorsionadas guitarras que pueblan la canción, similares a los insectos que revolotean y zumban en la oreja del inquietado oyente. Grandes.

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5. THE 15TH (1979)

De números va la cosa. De su flamante tercer álbum, 154 (1979), cuyo nombre representa el número de conciertos que la banda llevaba hasta la fecha, no rescatamos el single evidente, de título enrevesado, Map Ref 41ºN 93ºW  sino otro tema numérico, The 15th, una canción compuesta por Newman, con un deje melódico similar a nuestra adorada Outdoor miner, pero cautivadora como pocas de Wire. Antes de que el grupo se tomara su primer descanso prolongado a principios de los años 80, lanzaron lo que terminaría siendo su álbum más complejo, una variada, desafiante y alucinante obra de art punk donde el pico creativo de los londinenses tocaría techo. Un álbum donde todo suena como debería sonar y plagado de sorpresas sonoras que transitan entre el punk más aguerrido y los sonidos más experimentales. El tema que rescatamos para nuestra lista es otro de los ejemplos más melódicos de la banda, aunque barnizado por capas guitarreras de altura y un estribillo para enmarcar. Caviar.

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CÉSAR ALONSO

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