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DESNUDANDO LA MÚSICA: Teenage Fanclub, el rock puede vivir (muy bien) sin escándalos

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Hace un par de semanas se cumplían 25 años del álbum Bandwagonesque, uno de los trabajos cumbre del rock alternativo de los ’90. Los escoceses Teenage Fanclub firmaban su tercer disco y con él consolidarían una larga carrera musical que llega hasta nuestros días con su último trabajo, Here, publicado el 9 de septiembre de este mismo año. Aprovechamos para dedicarles hoy un repaso a su trayectoria y el miercoles, una selección de nuestros temas favoritos. Por cierto, sí, el rock puede existir sin escándalos ni drogas…

Los guitarristas Norman Blake y Raymond McGinley y el bajista Gerard Love son los tres miembros permanentes de la banda de Glasglow. Antes ya habían creado otra formación, The Boy Hairdressers, que únicamente lanzó el single Golden Shower.

Tras la separación, Blake se unió a la banda BMX Bandits, que abandonaría junto al batería Frances McDonald para formar Teenage Fanclub junto a sus excompañeros de The Boy Hairdressers en 1989 y publicar bajo el sello Creation su álbum debut, A catholic education (1990). Con buena acogida de crítica y público, los sonidos primigenios poco tendrían que ver con los de álbumes posteriores. En su lanzamiento prevalecían las resonancias noise, con influencias claras de Sonic Youth y reminiscencias del grunge. Como single más destacado, Everything flows

Lo que jamás cambiaría, siendo una de sus señas de identidad, es la democratización compositiva: los tres fundadores de la banda escribirían el mismo número de canciones en cada álbum, a la vez que interpretarían las mismas.

Un año más tarde lanzan dos álbumes, con nuevo batería, Brendan O’Hare: The King y el brillante Bandwagonesque (1991), uno de los mejores de su discografíaConsiderado como una joya del rock alternativo, con el que consiguieron éxito internacional, llegó a ser considerado como álbum del año por la revista americana Spin, alcanzó el número 22 de las listas británicas y un personaje como Liam Gallagher llegó a aseverar que eran el segundo mejor grupo del mundo (adivinen por detrás de quién…). Como gemas, The concept, Alcoholiday, What do you do to me? o Metal baby.

No era Gallagher el único músico que públicamente les ensalzaba. El mismísimo Kurt Cobain les calificó como la mejor banda del mundo, y de hecho, les escogió como teloneros en la gira europea de Nirvana del año 92.

Un año más tarde sale al mercado Thirteen (1993), un título que homenajea una canción del grupo de culto setentero Big Star, uno de sus referentes. Con él siguen escalando puestos en las listas de ventas, ascendiendo al top 13 británico, si bien las críticas lo infravaloraron. Como sería habitual en ellos, contiene muestras de admiración hacia sus ídolos, como Gene Clark, obsequio al componente de Byrds, y en Hang on son más que reconocibles las reminiscencias al T-Rex de 20th Century Boy.

En 1994 se juntan nada menos que con el alma mater de Pixies, Frank Black y graban The John Peel Session en los estudios de la BBC que el reputado DJ británico tiene en la cadena. Contiene dos canción del bostoniano y dos versiones pertenecientes a Otis Blackwell y Del Shannon

En 1995, con las baquetas ahora al mando de Paul Quinn (ex Soup Dragons), además del lanzamiento de un recopilatorio de rarezas y caras B, Deep Fried Fanclub, graban Grand Prix, aclamado unánimemente por la crítica, aupado al número 7 de las listas y elegido por la revista Q en el número 72 de los 100 mejores álbumes británicos de todos los tiempos. Probablemente es el disco con los sonidos más cristalinos hasta el momento y muestra de ello son cortes como About you, Neil Jung, Sparky’s dream o Don’t look back.

Songs from Northern Britain (1996) constituyó el zénit de su carrera, probablemente su disco de mayor madurez, un álbum plagado de temas melódicos y una joya del power pop, con el que alcanzaron el tercer puesto de las listas británicas. Como muestra, Ain’t that enough, Star again, Planets, I don’t want control of you o Your love is the place where I can from, aunque ninguna del cancionero tiene desperdicio.

Pasarían tres años hasta que lanzaran nuevo disco, y este se llamó Howdy! (2000), producido por ellos mismos. Sin estar a la altura del anterior, siguen manteniendo los sonidos melódicos pop que ya son su identidad, a los que añaden los teclados de Finlay McDonald. Los cortes más destacados, Dumb dumb dumb, My uptight life o I need direction.

En 2002 se unen a Jad Fair, compositor y cantante de la banda estadounidense de rock alternativo Half Japanese y graban el álbum Words of wisdom and hope. Al año siguiente reúnen sus grandes éxitos en el recopilatorio Four thousand seven hundred and sixty-six seconds, a las que añaden tres inéditas de una calidad excelente. Y en 2004 reciben un homenaje en forma de disco, llamado What a concept!: A tribute to Teenage Fanclub, en el que participan grandes del sonido power pop como Redd Kross, Gigolo Aunts, Bronco Bullfrog o The Mockers. 

Hasta 2005 no aparece el siguiente material del grupo, Man-Made, en el que siguen apostando por esas delicias melódicas y textos sencillos en los que huyen de lo ampuloso y la pretenciosidad. Vuelven a demostrarlo en canciones como It’s all in my mind, Slow fade u Only with you.

Espaciando cada vez más sus proyectos, en 2010 ve la luz Shadows (guiño). Sin alcanzar el listón que dejaron tan alto con Grand Prix, continúan la senda ya marcada y, con reminiscencias de los Byrds, siguen mostrando destellos de genialidad como la magnífica Baby Lee y otras como Dark Clouds o Show and awe.

Han tenido que pasar seis años para que podamos disfrutar de nuevos sonidos pero ya está aquí Here (valga la redundancia) (2006). Siguiendo la fórmula con la que se sienten cómodos y nos hacen sentir a los fans que siguen haciendo lo de siempre sin ser lo mismo, nos ofrecen un álbum lleno de cortes estupendos, comenzando con el magnífico medio tiempo I’m in love,  al que sigue el segundo single Thin Air, las insinuantes Hold on y I have nothing more to say y las dulces y pegadizas Live in the moment o The darkest part of the night. Un disco que merece la pena escucharlo apaciblemente de principio a fin.

Como colofón, escogemos de tan excelsa lista un tema de su aplaudido Bandwagonesque, Metal Baby, una pieza excelsa de rock alternativo con toques de glam con una melodía más que pegadiza. Disfruten

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Concha Gallén

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1 Trackback / Pingback

  1. 5 CANCIONES de Teenage Fanclub | velvety

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