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DESNUDANDO LA MÚSICA: Placebo, adictivos y sin receta

placebo

Estamos de enhorabuena por partida doble. En el año en que se cumplen dos décadas del disco de debut del grupo británico de indie rock Placebo, este mes de octubre nos han obsequiado, por una parte con un álbum en el que recogen los mejores temas de su trayectoria, y por otra, con una EP con canciones inéditas para continuar deleitando a sus incombustibles seguidores. En agradecimiento va este artículo en el que recordamos los momentos álgidos (y no tanto) de este inamovible dúo con tercero en discordia

Allá por 1994 el belga Brian Molko y el sueco Stefan Olsdal coincideron en Londres. Fueron sus gustos musicales lo que les impulsó a formar un grupo musical y no el colegio donde habían coincidido de niños (dos niños bien, hijos de banqueros) en una escuela de Luxemburgo, donde ni siquiera fueron amigos. Reclutaron al batería Robert Schultzberg, que tras el primer disco sería sustituido por Steve Hewitt (quien permanecería de forma estable en el grupo durante once años).

En 1996 lanzaban su primer disco, Placebo. El álbum tenía como características un sonido épico, guitarras afiladas, la voz característica de Molko, la estética ambigua de los componentes, la poéticas letras y los mensajes sobre el vacío adolescentes (y en el general existencial de la humanidad). Las referencias de la banda, especialmente canalizadas por las del vocalista, en una dirección eran las líricas del ¿Nobel? Bob Dylan, y por otro las de Siouxsie & The Banshees, The Cure, Sonic Youth y, sin duda, sus estudios de arte dramático en la prestigiosa escuela Goldsmiths de Londres. Desde su estreno se convirtieron en grupo de culto, rompiendo con el britpop dominante en la escena musical británica. Tanto impacto causaron que el propio David Bowie les ofreció un cheque en blanco y les invitó a su fiesta de cumpleaños de medio siglo el Madison Square Garden de Nueva York. 

Nada mal para empezar, si bien no todo era miel sobre hojuelas. Los integrantes confesarían con posterioridad que sus pretensiones, aparte de no tener que trabajar, era  representar a los que no sentían identificados con la música nacionalista y homofóbica de la época. Y la provocación en el escenario fue una de sus vías. Como relató Molko, para la prensa musical inglesa hemos sido un faisán al que dar caza. Muchos años tardó en confesar que su maquillaje, sus vestidos y sus excesos eran en realidad un alter ego con el que compensar su baja autoestima y odio hacia sí mismo y la música una terapia para sobrellevar una depresión crónica desde su adolescencia.

Volviendo al primer disco, un millón de copias vendieron en su país y ocho en el resto del mundo. Los sencillos lanzados, Nancy boy, 36 degrees, Teenage angst y Bruise pristine.

Dos años más tarde lanzan al mercado Without you I’m nothing. (1998), con su nuevo batería Steve Hewitt. La canción que le da nombre la graban junto con su ya rendido admirador, David Bowie. Considerado uno de sus grandes álbumes, otros sencillos con los que subyugan a sus seguidores son You don’t care about us, Pure morning o Every you, every me.

Ese mismo año Todd Haynes dirige la película Velvet Goldmine (1998) sobre el fenómeno del glam rock y basada en David Bowie e Iggy Pop. Entre los músicos que participan en el proyecto cinematográfico se encuentra Molko, interpretando la canción de T. Rex 20th Century Boy.

En 2000 graban el álbum probablemente más aclamado por crítica y público, Black Market Music, aunque no faltaron los seguidores que echaron de menos esas baladas melancólicas marca de la banda. Caracterizado por guitarras agresivas e introducción de ritmos electrónicos, lo mismo abordan el tema de las drogas (algo ya usual en ellos) en Special K, el voyeurismo en Peeping Tom, que la crítica a la sociedad luxemburguesa en Slave to wage. Por cierto, Commercial por Levi fue escrita en agradecimiento al técnico de sonido Levi Tecofski, quien salvó al cantante de un atropello en uno de sus momentos de ebriedad. Otros sencillos destacados son Taste in men y Black-eyed. El álbum fue dedicado al publicista Scott Piering, fallecido ese mismo año como resultado de un cáncer.

Si parecía que con este tercer disco habían virado musicalmente 180 grados, la sorpresa sería mayúscula con Sleeping with ghosts (2003). Dejaban plasmada su capacidad de sorprender y pasmada y desconcertada a parte de sus seguidores. Con mayor peso del pop electrónico sobre el rock, es un disco en el que se desnudan emocionalmente, un homenaje al amor en sus formas más dolorosas como un ejercicio de exorcizarlos En Plasticine homenajean el álbum Sister de sus idolatrados Sonic Youth. De la contundente intro punk de Bulletproof Cupid y la rockera This picture o The bitter end (con algún toque más electrónico) pasan a baladas como Sleeping with ghosts y I’ll be yours  o la electrónica English summer rain. Con críticas y seguidores divididos, alcanzó el número 11 de las listas británicas.

Antes de la publicación del siguiente álbum, recopilan todos sus sencillos en un disco titulado Once more with feeling: Singles 1996-2004 (2004), en cuyo concierto en el mítico Wembley, otro de sus músicos de cabecera, Robert Smith (The Cure) interpreta con ellos dos temas.

Meds ve la luz en 2006. Ni qué decir tiene la expectación que precede a su aparición, a tenor sus oscilaciones musicales entre un álbum y otro. En esta ocasión sus fans agradecen su vuelta a los orígenes. Con una propuesta temática uniforme que los músicos definen como la confusión, calificaban los temas como los mejores que habían compuesto (al menos hasta la fecha). Así lo avalaron las listas: número uno en siete países. Contaba por añadidura con dos invitados, uno de excepción: Allison Mosshart, vocalista de The Kills, con la que comparte la canción homónima al álbum, y Michael Stipes, de R.E.M. en Broken Promise. Otras destacadas son Drag, en la que evoca los sonidos más primigenios de la banda o Song to say goodbay

A pesar del éxito, ya la grabación fue una pesadilla. Según Molko se desarrolló entre orgías de alcohol y drogas que le llevó a internarse en una clínica de rehabilitación al terminar pero a continuar de gira cuatro días después con un Hewitt con el que mantenían relaciones infernales, tanto Olsdal como él. Como declararon, lo único que Placebo tenía de grupo en ese momento era el nombre. Los problemas de comunicación eran tales que el despido del batería se produjo a través de un e-mail. En sustitución entró en la formación Steve Forrest, un veinteañero que les había teloneado en Arizona y que insufló aires renovados a unos músicos vacios existencialmente.

Su sexto disco, grabado en Canadá, lleva el nombre de Battle for the sun (2009). Continúan ahondando en el vacío personal, introduciendo nuevos instrumentos, como saxofones y trompetas y reconocen la influencia de la efímera, pero influyente, formación de los ’80 My Bloody Valentine. Se alzaron con el premio MTV como mejor banda alternativa. De los cortes del disco, a destacar Ashtray Heart (con un estribillo con coros en español), Kitty Littler y Battle for the sun.

En 2009 ve la luz Loud like love, y las criticas se dividen. Muchos les echan en cara su estancamiento en la espiral de la frustración y rebeldía adolescente y que la personal voz de Molko se pierda en mensajes inmaduros. Eso sí, todos coincidían en salvar Loud like love y A million little pieces. Al contrario que con los temas Rob the bank y Too many friends, reivindicadas y destrozadas a partes iguales.

Como comentábamos al principio, hace pocos días, concrétamente el 7 de octubre, conmemorando su veinte aniversario han lanzado un álbum, A place for us to dream, cargado de sus singles más significativos y una canción inédita que nos adelantaron en agosto, Jesus’s son. En un alarde de generosidad, han grabado también un EP bajo el título de Life’s what you make it, todo temas inéditos excepto el que le da nombre, un cover del clásico del grupo de lo ’80 Talk Talk.

La gira 20 years of comenzó en Dinamarca en 13 de octubre y de momento tiene confirmado hasta el 15 de diciembre en el Wembley Arena, y sin fechas en nuestro país. Algo extraño, pues confesa es la pasión que siente el duo Molko-Olsdal por España, especialmente este último, quien incluso vive largas temporadas en Madrid por motivos personales y musicales. Desde 2005 forma parte del proyecto de música electrónica Hotel Persona junto con los españoles Javier Solo y David Amén, este último su pareja desde el año 1996.

Para terminar, de entre todas las que podemos escoger nos quedamos con Every you every me, de su segundo disco Without you I’m nothing (1998). Disfruten.

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Concha Gallén

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