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LA BIBLIOTECA DE VELVETY: La isla de Alice

La isla de Alice (1)

En mi época universitaria, mi amiga Claudia y yo, dados nuestros escasos recursos monetarios, llegábamos a un acuerdo al salir el Premio Planeta: una compraba el finalista y otra el ganador. Al poco decidimos comprar únicamente el finalista, que nos solía gustar más. Finalmente acabamos por no comprar ninguno. Este año he decidido volver a mis orígenes planetarios y me he decantado por leer el finalista, sacrificando (temporalmente) a mi adorada Alicia Giménez Bartlett. Me atraía leer a Sánchez Arévalo, que me parece un guionista y director de bastante calidad. El resultado ha sido, cuanto menos, asombroso.

El punto de partida resulta interesante: una mujer, felizmente casada, es informada de la muerte de su marido en un accidente de tráfico durante uno de sus viajes de negocios. Lo inexplicable es que el suceso ha ocurrido en un lugar en el que se supone que no estaba y en una zona donde no trabajaba. Tirando del hilo y dispuesta a desentrañar lo que su marido le ocultaba, llega hasta una isla y decide trasladarse allí con sus dos hijas para descubrir la supuesta mentira que pone en tela de juicio las bases en las que se ha sustentado su matrimonio.

Hasta ahí la historia engancha, si bien la conducta de la protagonista resulta un tanto errática y a veces poco creíble. Pero bueno, cada uno lleva el duelo como puede y confiamos en que se aferra a la resolución del misterio para pasar página. Pero a partir de su llegada a la isla todo se convierte en un cúmulo de despropósitos. La presentación exhaustiva de cada uno de los personajes que nos hace perder el hilo y la minuciosidad absurda en detalles que están lejos de dar pistas ni de ahondar en su psique. Eso sí, sabemos todo de ellos: la lista completa de su Spotify, todos sus enamoramientos desde el jardín de infancia y, si alguno está enfermo, todos los excipientes y posibles efectos secundarios de cada uno de sus medicamentos. No, no es interesante. Sí, aburre y despista.

Chejov decía que si un clavo aparece al principio de un relato, el protagonista al final debe suicidarse colgándose de ese clavo. Una metáfora de que todo lo que se escribe en un cuento debe tener una intención o significado. La novela da para más, pero me pregunto ¿es necesario para el lector y para la lectura esa dilatación más propia de culebrón en la que, pasadas cien páginas no ha ocurrido nada? Porque, sí, Alice cada vez amplía más su lista de posibles sospechosos pero más por su incompetencia detectivesca que por señales que realmente hagan despertar las alarmas. Ahí reconozco que me enganché. También reconozco que los sábados después de comer me tiro al sillón y me engancho a las pelis de Antena 3 basadas en hechos reales. Quiero avanzar para que de una vez haya una pista sobre por dónde pueden ir los tiros… Y no, no hay forma. Los personajes son de una simpleza tremenda y las relaciones entre ellos bastante inverosímiles. Y Alice a estas alturas me está cayendo francamente mal.

Vuelvo a leer la reseña que hace Planeta (y las librerías en general) sobre el libro y no, no lo he entendido mal: Un viaje de superación y una peripecia absorbente y cautivadora. Ahora paso a cabrearme. Puede que el ser psicóloga mediatice mis expectativas, pero creo que no ando desencaminada cuando creo que al nombrarnos historia de superación pensamos en un ejemplo de vida, como sobrevivir a acontecimientos traumáticos, historias ejemplificantes y motivadoras, personajes llenos de riqueza e incluso resiliencia… Departamento de Marketing de Planeta, me has tomado el pelo. Me muerdo la lengua para no hacer spoilers, pero puede avanzar que la protagonista, en unos cuantos (muchos momentos), roza y atraviesa la línea de la disfuncionalidad, patología, inmoralidad, ética, sumergiéndose incluso en campos delictivos. Alice no representa una historia de superación, sino una cierta majadería y todos los sucesos que la rodean parecen justificar sus cuestionables decisiones.

Llegado a este punto he perdido la fe en la novela. Quiero que acabe cuanto antes y enterarme de la solución al enigma. Que tras 600 páginas se resuelve abruptamente.

Ya leído miro las críticas sobre el libro y comparto de todas todas el titular con el que Babelia lo resume: 400 páginas de más. Pasable para un thiller más, pero poco merecedor de un premio.

En fin, es mi opinión. Insisto, únicamente mi opinión. Y nuestro lema es: Lee, siempre es mejor leer algo que no leer nada.

Concha Gallén

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