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DESNUDANDO LA MÚSICA: Emmett Till, el asesinato que cambió la historia de USA

Emmet Till

Hay terribles sucesos que desencadenan acontecimientos imprevisibles que resarcen, de alguna forma, la injusticia y la barbarie humana. Recordamos uno de ellos, acaecido hace justo 60 años, el asesinato de Emmett Till, un niño de raza negra, que desencadenó una ola de indignación en EEUU y los movimientos por los derechos civiles afroamericanos que consiguieron la igualdad entre blancos y negros (al menos teóricamente). En este post, historia, indignación y música más unidas que nunca.

Emmett Till vivía en Chicago cuando el verano de su decimocuarto cumpleaños convenció a su madre para pasar unos días de verano con su tío en Money, un pueblo de Mississipi. A los pocos días de llegar entró con sus primos a comprar en una tienda regentada por una mujer blanca de 21 años. Un piropo lanzado con ingenuidad, una broma pidiéndole una cita son los testimonios que dan sus amigos sobre lo que originó la tragedia. La joven se encargó de informar a todo el pueblo de la tremenda afrenta del niño negro. Cuando pocos días después su marido volvió a casa de viaje, e informado del hecho, se presentó junto con otros dos adultos en casa del niño, le metieron a la fuerza en una furgoneta y lo sacaron del pueblo. Allí, le pegaron una brutal paliza, le sacaron un ojo y le pegaron un tiro en la cabeza, lanzando su cuerpo al río Tallahatchie.

Al principio los asesinos solo admitieron haberlo secuestrado pero dejado sano y salvo. Sin embargo, tres días después unos niños encontraron su cuerpo flotando en el río.

Mississipi era un estado donde estos asesinatos de odio eran bastante común, pero las circunstancias brutales de este, más contra un niño, despertaron la ira de blancos y negros. Su madre insistió durante el funeral, multitudinario, que el ataúd estuviera abierto para que la población fuera consciente de la tortura que sufrió su hijo.

Si la mayoría de la población norteamericana estaba horrorizada, se agravó más tras el juicio. Un mes después, los dos acusados fueron absueltos al dar la razón a los argumentos esgrimidas por la defensa (encabezada por el propio sheriff de la localidad), basadas en el estado de descomposición del cuerpo que hacía imposible su reconocimiento (a pesar del anillo que conservaba con sus iniciales), aludiendo argucias de la familia del asesinado para cobrar un seguro de vida.

Las reacciones se produjeron automáticamente a lo largo y ancho del país. Rosa Parks, indignada por el asesinato del niño, se negó a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Alabama. Su arresto siguió encendiendo la mecha de la lucha por los derechos civiles, especialmente activos entre 1955 y 1971. En 1956 la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional la segregación racial en transportes públicos. El mayor logro se consiguió en el 64, con la firma por parte del presidente Johnson de la Ley de Derechos Civiles.

Martin Luther King, el reverendo Ralph Abernathy y el abogado Thurgood Marshall entre otros lideraron un movimiento de millones de personas por una igualdad activa.

El panorama musical no se mantuvo al margen. Las principales herramientas en las protestas eran las marchas y las sentadas acompañadas de cantos comunitarios. Pete Seeger fue uno de los cantantes más comprometidos que firmaba la mayoría de estas canciones. Algunas de ellas, tales como If I had a hammer, Where have all the flowers gone, Turn, Turn, Turn o We shall overcome se convirtieron en auténticos himnos.

Bob Dylan, quien siempre sale a la palestra como uno de los cantantes más comprometidos con las causas civiles compuso The death of Emmett Till (1962), Blowin’ in the wind (1963) y en 1964 el álbum The times they are a-changing. Por supuesto, a su lado la incombustible Joan Baez.

Los Rolling Stones también jugaron un papel importante con su disco Out of our heads (1965). Por primera vez un conjunto blanco se presentaba como unos artistas cuya influencia de la música negra eran tan importante como las canciones que componían. Influidos con los disturbios raciales, con este disco mostraban al público blanco como la música negra había sido ignorada y la devolvían al lugar que merecía. Este álbum llegó a número 1, lugar en el que se mantuvo en las listas nada menos que nueve meses.

Sam Cooke grabaría una canción inolvidable, A change is gonna come (1964), reivindicando cambios que eran ya una casi una realidad.

Miriam Makeba, mundialmente conocida como Mamá Africa, fue una de las principales voces del pueblo negro. Continua emigrante, sufriendo el apartheid en su país natal, Sudáfrica, y posteriormente en EEUU, de donde tuvo que huir tras su matrimonio con el líder de las Panteras Negras, Stokely Carmichael, desarrolló el resto de su carrera en Guinea, desde donde sus canciones llegaron a todos los rincones del mundo siendo un símbolo de la lucha por la igualdad.

También la gran Nina Simone (amiga íntima de Miriam Makeba) desató toda su rabia en sus canciones, especialmente en Mississipi Goddam, cuando el Ku Klux Klan, en el año 63, hizo estallar una bomba en una iglesia baptista de Alabama, asesinando a cuatro niñas afroamericanas. La canción fue censurada en todos los estados sudistas.

El cantante John Sinclair siempre fue molesto para el gobierno por su activismo político, estando en su punto de mira para arrestarlo por el motivo más nimio. Y lo obtuvieron en 1969, cuando fue condenado a diez años de cárcel por vender dos porros de marihuana a un agente encubierto. La lucha para su liberación fue tremenda. Cuando Abbie Hoffman pidió su liberación en el mítico concierto de Woodstock, la lucha fue imparable. Durante dos años se organizó un macroconcierto bajo el nombre John Sinclair Freedom Rally, celebrado en Michigan ante 15.000 personas en 1971. Actuaron artistas como Stevie Wonder, Bob Seger o David Peel, poniendo la guinda Yoko Ono y John Lennon, que para la ocasión había compuesto una canción con el nombre del artista. No subestimemos el poder de la música: el cantante fue puesto en libertad tres días más tarde.

Tras el asesinato de Luther King, James Brown grabó Say it loud: I am black and I am proud (1968).

La lucha está más activa que nunca. Las desigualdades siguen ocurriendo, si bien no sobre el papel, sí en el día a día. No obstante, la música, acompañando a personas que viven un sueño común de igualdad y derechos para todos, siempre estará presente para cambiar el mundo.

Acabamos el post con la canción compuesta por Bob Dylan recordando al adolescente de 14 años cuya cruel muerte levantó a todo un país.

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Concha Gallén

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