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DESNUDANDO LA MÚSICA: Trovadores del pueblo (y II)

lluis llach

Tras dedicar un post a la canción protesta fuera de España, decidimos hacer un punto y aparte para los cantautores de este país. Sea por las circunstancias políticosociales con las que han tenido que bandear, sea por los maravillosos poetas autóctonos que les han inspirado o sea simplemente porque este género ha destilado talento por los cuatro costados, la representación española de cantautores no tiene parangón.

El valenciano Raimon encabeza el movimiento de la Nueva Cançó. Con 19 años compuso su mayor éxito, la emblemática Al vent. En 1963 la dictura de Franco le permite participar en el famoso Festival del Mediterráneo (un intento de emular el Festival de San Remo) con una canción en catalán, Se’n va anar, entonada junto con Salomé que, sorprendéntemente gana. Será el inicio de la reivindicación de este idioma y cultura en un país donde por entonces no hay lugar para la diversidad.

El catalán Lluis Llach se diferenció de Raimon en su acercamiento a la canción francesa, aunque también es uno de los exponentes de la Nova Cançó. Proveniente de un estatus burgués, en la universidad comienza a formar parte de los ambientes antifranquistas. Tras prohibirse sus canciones por el peregrino argumento de que revoluciona al público con su mirada se exilia en París. A partir de ahí actúa por todo el mundo, cantando, entre otros, con George Brassens y en Londres, en el  Central Westminster Hall compartirá escenario con un por entonces desconocido Joaquín Sabina.

Actualmente se dedica en cuerpo y alma a la  Fundació Lluís Llach, que tiene como finalidad el desarrollo social, económico, cultural y educativo de aquellas sociedades que por su lengua, cultura y situación social pueden ser calificadas de minoritarias y/o merecedoras de una especial protección, con diversos proyectos en Senegal.

Paco Ibañez, precursor en muchos sentidos de los dos cantautores anteriores, permaneció exiliado la mayor parte de su vida en París, y su casa se convirtió en un centro de acogida de los artistas exiliados españoles. Fue de los primeros en adaptar al mundo de la música versos de grandes poetas, como Luis de Góngora, Blas de Otero, Rafael Alberti o Federico García Lorca entre otros.

La portada de su primer disco fue ilustrada por el mismísimo Salvador Dalí, que comentó: yo firmo esta cosa de Lorca con su sangre y con la mía. Esta salpicadura es una salpicadura de sangre. He firmado el disco de Ibáñez con sangre, a la manera española.”

Como comentábamos en el post La música como instrumento de lucha, Paco Ibañez es todo un símbolo de lucha, tanto en España como en Francia, país en el que rechazó dos veces la máxima condecoración con que se premia a un artista, la medalla de las artes y las letras, aduciendo que no quería perder su libertad compositora.

Y continuamos con los cantautores en lengua catalana que, como vemos, han tenido un peso específico en la canción protesta española. La poesía que destilan las canciones de Joan Manuel Serrat (no solo las que adapta de grande poetas como Machado, Benedetti o Neruda) le convierten en uno de los cantantes más admirados de España y su canción Mediterráneo es considerada para muchos como la más bonita compuesta en lengua castellana. Hasta llegar a este estatus también tuvo que pasar lo suyo. Renunció a participar en el festival de Eurovisión (debería haber cantado el La, la, la que popularizó Massiel) por querer interpretarla en catalán y tuvo que exiliarse durante un periodo corto a México por la orden de aprehensión dada en España ante unas declaraciones en las que criticaba los fusilamientos de cinco personas antifranquistas. También sus canciones fueron censuradas durante varios periodos. Afortunadamente, su carrera musical fue viento en popa y podemos seguir disfrutándole hasta el momento.

Luis Eduardo Aute pertenece a la categoría de artistas en el sentido amplio de la palabra, porque ha tocado todas las artes. De hecho, comenzó ganándose la vida en París como pintor, donde absorbió la música de Brassens y Jacques Brel. Su incursión en la música se la plantea de manera ocasional y, de hecho, la abandona en ocasiones para dedicarse al cine, a la literatura y, como no, a la pintura. Es a partir de los años 70 cuando la música toma un protagonismo especial y cuando compone su más famosa canción, Al alba, dedicada a las víctimas del franquismo y que consigue burlar la censura. En la actualidad sigue dedicándose su tiempo a variedad de disciplinas.

El más célebre de los cantautores en lengua euskera es Benito Lertxundi. Perteneciente al movimiento Ez Dok Amairu, que pretendía renovar el arte vasco, en su discografía destaca el rescate de la épica euskalduna con toques celtas y bretones.

Joaquín Sabina es un cantautor atípico, pero imposible no incluirlo en la lista. Hijo de policía, su propio padre recibió la orden de detenerle por pertenecer al partido comunista. Exiliado en Londres por haber tirado un cóctel molotov como protesta al Proceso de Burgos, consiguió allí asilo político y no regresó a España hasta la muerte de Franco. Con 25 discos a sus espaldas, es uno de los cantantes más populares desde hace tiempo, con sus letras llenas de ironía, políticamente incorrectas y su exaltación de los desharrapados.

Particularmente famoso fue el trío compuesto por Sabina junto con otros dos cantantes, Alberto Sánchez y Javier Krahe. Juntos publicaron un único disco bajo el título de La Mandrágora, que ha pasado ya a ser un clásico por sus letras cómicas y burlas varias. El caso de Javier Krahe es curioso, puesto que a él la censura le alcanza estando ya instaurada la democracia en España. El cantante había apoyado públicamente al PSOE en las elecciones de 1982, pero cuando cambiaron de opinión respecto a la entrada del país en la OTAN, Krahe dedicó a su presidente la canción Cuervo ingenuo, en la que critica su hipocresía. Por esta razón fue prohibida su presencia en TVE.

Entre la nueva generación de cantautores podríamos nombrar a Ismael Serrano, que desde su primer álbum publicado en 1997 no ha dejado de cosechar éxitos en tierra propia y Sudamérica. Un habitual entre sus músicos es el también cantante Javier Bergia. Conocidísima fue la banda sonora que compuso en los 80 para la serie Media Naranja. Ha obtenido diversos premios, como  el otorgado por el Ministerio de Cultura a nuevos cantautores o el Premio de Müsica Popular García Matos por su disco Cedaceros 4. Tras 13 discos sigue protestando contra el capitalismo desacerbado incluyendo en su música toques étnicos y folk.

Pedro Guerra, Rosana, Javier Álvarez…nos dejamos unos cuantos por el camino para no hacer la lista interminable, aunque eso sea buena señal.

Por su particular importancia para muchas culturas escogemos la canción L’estaca, de Lluis Llach. Este canto a la libertad y llamada a romper las ataduras ha sido un himno dentro y fuera de España. Entre otros, el sindicato Solidaridad de Lech Walesa la adoptó como himno, así como la revolución de Túnez en el enclave de la primavera árabe. Desafortunadamente sus versos son actualidad en demasiados lugares del mundo pero, al menos podemos disfrutar de la esencia de la canción protesta en estado puro.

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CONCHA GALLÉN (Psicóloga & Coach)

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