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DESNUDANDO LA MÚSICA: Elvis, el lado oscuro del rey

Elvis Presley

En vísperas del día de Reyes no nos podemos resistir a escribir sobre uno de ellos, en este caso no llegado de Oriente sino de Mississippi, uno de los ídolos con más influencia en la historia musical, que más dinero sigue generando (55 millones de dólares al año) y cuya leyenda se enriquece día a día. Por supuesto nos referimos a Elvis Aron Presley, que dentro de dos días hubiera cumplido 80 años.

Sobre la trayectoria musical de este chico de los suburbios de Tupelo poco podemos añadir que no se haya escrito. Tampoco de su vida privada, aunque vamos a centrarnos en este lado más íntimo, sabiendo que es difícil discernir entre la realidad y la ficción que la mitomanía ha creado alrededor de su figura. A su juicio (o pasión) lo dejamos.

Aunque fue puesto en tela de juicio o al menos, no muy aceptado desde sus principios por moverse y cantar como un negro (aunque también se achaca como una jugada de las discográficas para sustituir a los negros por blancos que abarcaran ese estilo antes nunca visto, mezcla de country y rythm and blues), Elvis sacó la música de los ghettos y la hizo aceptable para su raza (aunque él mismo fue despreciado en su infancia por pertenecer a la llamada white trash, basura blanca, el escalafón más bajo de la cadena social americana, pobres que vivían de en gran manera de ayudas sociales del gobierno).

Uno de los puntos más controvertidos y discutidos es el hecho de si Elvis era o no racista. Se apoya en dos supuestas frases achacadas a él y puestas en tela de juicio. Fueron dos declaraciones realizadas a emisoras de radio, en las que afirmaba la única cosa que los negratas pueden hacer por mí es comprar mis discos y limpiar mis zapatos y otra en una radio mexicana prefiero besar a dos negras que a una mexicana. No se ha podido hasta ahora demostrar fehacientemente la autoría de las frases, si bien una amante suya confesó que, manteniendo relaciones sexuales con el artista, se negó a practicar sexo oral aduciendo eso es para los negros.

Sobre que era un mujeriego empedernido y sentía predilección por las muchachas jovencísimas sí que hay más datos que lo apoyan. De entre sus hazañas amorosas se cuenta que haciendo el servicio militar en Alemania visitó con un amigo un cabaret parisino donde bailaban 25 bailarinas. Esa noche, según los rumores, consumó con 22 de ellas. De ser así entonces no nos extrañaría que efectivamente procediera de un planeta llamado Blue Star (como afirmaba a sus íntimos). Exageraciones aparte, otros testigos de sus andanzas sí hablaban de correrías nocturnas en las que las mujeres subían a su habitación de tres en tres. En dicho servicio militar se enamoró de una Priscilla que contaba por entonces 14 años. La historia fue bien ocultada para evitar una debacle como la que sufrió Jerry Lee Lewis cuando la opinión pública se enteró de que se había casado con su prima de tan solo 13 años. Mantendrían un largo noviazgo hasta su boda, siete años más tarde. El enlace no incluiría la exclusividad sentimental. Las infidelidades continuas del cantante las ha corroborado su ex mujer. Lo que no ha confirmado fue su participación, a petición de su marido, en flirteos lésbicos y fotografías con chicas muy jóvenes vestidas con escueta ropa interior blanca. También son sonadas sus supuestas orgías. De ello se encargaba la llamada Memphis Mafia, sus amigos-colaboradores, que le suministraban drogas y mujeres en fiestas donde se realizaban bacanales (supuestamente él no participaba en ellas; cuando le interesaba una chica, simplemente se la subían a sus aposentos).

Su patriotismo ha quedado plasmado en una carta que escribió al presidente Nixon en la que se ofrecía como colaborador del gobierno como agente del FBI en los años 70. Afirmaba haber estudiado -y algo más- el mundo de las drogas y que conocía los lavados de cerebro de los comunistas y, al haber sido también un sobresaliente hombre de Norteamérica sería feliz ayudando de cualquier manera, en privado.

También queda probada la obsesión que desarrolló toda su vida por el tema de la ufología. Michael Luckman lo retrata en el libro Alien Rock: The Rock ‘N’ Roll Extraterrestrial Connection. Supuestamente, su padre observó un ovni la noche de su nacimiento y, también según él, los extraterrestres contactaron telepáticamente con él a la edad de 8 años, adelantándole su fulgurante carrera. Es extraño (pero no tan descabellado), que con tal influencia precoz él mismo pensara que sus orígenes estaban fuera de esta galaxia y que había llegado a nuestro planeta proveniente de la novena luna de Jupiter. Lo curioso es que hasta entonces a Jupiter solo le conocían ocho lunas, y la novena no fue descubierta hasta 1978… A su propio manager le preocupaba su obsesión por el tema, pues en ningún viaje se separaba de su colección de 350 libros sobre extraterrestres.

Su adicción a las drogas comenzó en el servicio militar, donde los mandos proporcionaban anfetaminas a los soldados. En este peligroso juego incluiría a su esposa, motivándole a tomar anfetaminas de día y barbitúricos de noche para seguir su ritmo.

Como muchas leyendas de la música, Elvis fue objeto de la avaricia de su manager, el coronel Parker. Sus amigos dejaron de componerle al tener que pagar cantidades leoninas del porcentaje de copyright y por futuros derechos de imagen, tanto a él como para al cantante. Además se le hacía participar en películas de ínfima calidad. Para más inri, se le ofreció el papel  protagonista del musical West Side Story, siendo rechazado el guion por el Sr. Parker. Y eso que en ella actuaba uno de los grandes amores de Elvis, la actriz Natalie Wood, con quien mantuvo un romance cercenado por la clara oposición de su idolatrada madre.

No queremos obviar otras características más positivas de la personalidad de Elvis, tales como su tremendo altruismo y generosidad (hacía continuos regalos a sus amigos, pagaba sus bodas y desde pequeño regalaba sus juguetes a niños más desfavorecidos, aunque él mismo era de un estrato pobre). También fue conocida su filantropía que hoy día sigue estando activa a través de Fundación Caritativa Elvis Presley y el Fondo de Becas recibida en la Universidad de Memphis.

Los rumores sobre su muerte exigirá un capítulo aparte que retomaremos en otra ocasión.

Acabamos con una de nuestras canciones favoritas, Suspicious Minds (1969), que nos viene a cuento. Una canción que habla de celos, algo que sintió el cantante cuando se enteró de una infidelidad de su abandonada mujer, planeando incluso el asesinato de su amante. ¿Otro rumor? Disfrutemos entonces de una certeza, la belleza de este tema.

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CONCHA GALLÉN

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